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jueves, 6 de mayo de 2010

El mejor jugador de la NBA

(Nueva York, 1963) Jugador de baloncesto estadounidense, uno de los mejores jugadores que ha tenido la NBA y el mejor anotador de la historia. Cuando Michael cumplió 13 años, su padre hizo construir una cancha de baloncesto en el terreno situado detrás de su casa, donde empezó a ser la admiración del barrio y de los vecinos que se juntaban las tardes de los fines de semana para jugar al baloncesto y hacer barbacoas.

En 1981 ingresó en el equipo de la Universidad de Carolina del Norte, y ya al año siguiente era elegido mejor jugador de la temporada. En el verano de 1984, cuando Michael ya era conocido en Estados Unidos con el apodo de "he can do it all" (puede hacerlo todo), formó parte de una de las mejores selecciones norteamericanas de baloncesto que, bajo la dirección del rígido Bobby Knight (entrenador de la Universidad de Indiana), se alzó con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1984), tras batir en la final a la selección española. El quinteto estadounidense (Leon Wood, Michael Jordan, Sam Perkins, Wayman Tisdale y Patrick Ewing) arrasó a todos sus rivales, con lo que la aureola de Jordan comenzó a brillar en todo el mundo.

En 1984 fue fichado por los Chicago Bulls, equipo en el que permaneció a lo largo de toda su carrera deportiva y con el cual obtuvo seis campeonatos de la NBA. Máximo encestador en diez temporadas, obtuvo un promedio de 32 puntos por partido, récord absoluto de la NBA, y fue elegido mejor jugador en 1988, 1991, 1992, 1996 y 1998. Acudió a su segunda cita olímpica en Barcelona 92, pero esta vez como miembro del equipo profesional "Dream Team", con el que repitió el oro que ya consiguiera como universitario en Los Ángeles.

viernes, 30 de abril de 2010

Amor por el baloncesto


¿Qué has hecho tú por amor al baloncesto?- por Lucio Angulo
16Dic2008
-->
Hagas lo que hagas por el baloncesto o por cualquier otra causa, hazlo bien...
Gelocatil, diclofenaco, gelofeno, traumel, supradym, almax, bucometasana, ibuprofeno, seractil, paracetmol, xazal, omeprazol, nolotil, y en la portería Zubizarreta.

Todo esto y mucho más me he tomado en algún momento de mi carrera. Anti-inflamatorios, contra el dolor, picor de garganta, protector gástrico (normal)…

Los medicamentos son necesarios. Sabemos que el dolor es una consecuencia del exceso. Para mejorar como equipo e individualmente has de trabajar en situaciones adversas. Pero llega un momento en que los fármacos te hacen, cada vez, menos efecto. Y quieres más, y más y… se te pone cara de Pocholo con tanta pastilla.

Muchas veces, por llegar a jugar un partido, uno hace lo que sea. Y cuando digo, lo que sea, es eso. ¡Lo que sea! ¡¡He visto a gente que ha llegado a entrenar!! Pero nuestro protagonista fue más allá.

Anécdota: A un jugador con el que coincidí (del cual no diré su nombre para salvaguardar su dignidad) le tuvieron que introducir (con fines médicos) un dedo en el… como diría esto para que no suene tan mal… un “dedito” en el recto. ¡No!, el índice en el ano. ¡Tampoco! ¡Vamos, le palparon el esfínter! Estas cosas no se pueden decir de forma sutil.

Pasado el tiempo lo pude ver en la TV siendo entrevistado; en un momento dado de la entrevista le preguntaron:

¿Qué has hecho tú por amor al baloncesto?

Yo sabía que ese jugador había entrenado con dedos dislocados, contusiones, elongaciones, con el tobillo como un “botijo”, con cicatrices casi recién hechas… Pero yo, en mi malignidad, pensaba: ”que lo diga, por favor”. En directo ante la mirada expectante de miles de espectadores. Oírle decir: ”Me trastearon en el “ojete””… Qué grande.

Muchas veces la gente simplifica y parece solo ver lo agradable de una situación, de un trabajo o de un deporte. Existen eventualidades con las cuales hay que convivir. Decía Shakespeare que “un fuego se consume con la llama de otro fuego”… y un sufrimiento se aminora con el sentimiento de otro dolor.

En baloncesto suele ocurrir esto. Los dolores se solapan unos con otros y generalmente el que mejor convive con el dolor suele forjar un carácter mejor predispuesto para el sacrificio y, como es sabido, “nunca hay que esperar el éxito antes del sacrificio”.

amor por el baloncesto


¿Qué has hecho tú por amor al baloncesto?- por Lucio Angulo
16Dic2008
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Hagas lo que hagas por el baloncesto o por cualquier otra causa, hazlo bien...
Gelocatil, diclofenaco, gelofeno, traumel, supradym, almax, bucometasana, ibuprofeno, seractil, paracetmol, xazal, omeprazol, nolotil, y en la portería Zubizarreta.

Todo esto y mucho más me he tomado en algún momento de mi carrera. Anti-inflamatorios, contra el dolor, picor de garganta, protector gástrico (normal)…

Los medicamentos son necesarios. Sabemos que el dolor es una consecuencia del exceso. Para mejorar como equipo e individualmente has de trabajar en situaciones adversas. Pero llega un momento en que los fármacos te hacen, cada vez, menos efecto. Y quieres más, y más y… se te pone cara de Pocholo con tanta pastilla.

Muchas veces, por llegar a jugar un partido, uno hace lo que sea. Y cuando digo, lo que sea, es eso. ¡Lo que sea! ¡¡He visto a gente que ha llegado a entrenar!! Pero nuestro protagonista fue más allá.

Anécdota: A un jugador con el que coincidí (del cual no diré su nombre para salvaguardar su dignidad) le tuvieron que introducir (con fines médicos) un dedo en el… como diría esto para que no suene tan mal… un “dedito” en el recto. ¡No!, el índice en el ano. ¡Tampoco! ¡Vamos, le palparon el esfínter! Estas cosas no se pueden decir de forma sutil.

Pasado el tiempo lo pude ver en la TV siendo entrevistado; en un momento dado de la entrevista le preguntaron:

¿Qué has hecho tú por amor al baloncesto?

Yo sabía que ese jugador había entrenado con dedos dislocados, contusiones, elongaciones, con el tobillo como un “botijo”, con cicatrices casi recién hechas… Pero yo, en mi malignidad, pensaba: ”que lo diga, por favor”. En directo ante la mirada expectante de miles de espectadores. Oírle decir: ”Me trastearon en el “ojete””… Qué grande.

Muchas veces la gente simplifica y parece solo ver lo agradable de una situación, de un trabajo o de un deporte. Existen eventualidades con las cuales hay que convivir. Decía Shakespeare que “un fuego se consume con la llama de otro fuego”… y un sufrimiento se aminora con el sentimiento de otro dolor.

En baloncesto suele ocurrir esto. Los dolores se solapan unos con otros y generalmente el que mejor convive con el dolor suele forjar un carácter mejor predispuesto para el sacrificio y, como es sabido, “
nunca hay que esperar el éxito antes del sacrificio”.